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Ardem Patapoutian explica cómo sentimos el tacto en Congreso Futuro 2026

El Nobel Ardem Patapoutian explicó en Congreso Futuro 2026 cómo el cerebro percibe el tacto, el dolor y la presión, claves para la medicina del futuro.

Ardem Patapoutian, Congreso Futuro 2026.

Vicente Barraza

- TVN

Jueves 15 de enero de 2026

El Premio Nobel de Medicina Ardem Patapoutian fue uno de los protagonistas de Congreso Futuro 2026, donde abordó una de las preguntas más fundamentales de la neurociencia: ¿cómo percibimos el tacto, la presión y otras fuerzas físicas?

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Reconocido por descubrir los receptores moleculares que permiten al cuerpo detectar estímulos mecánicos, el biólogo molecular estadounidense explicó de forma clara cómo el sistema nervioso transforma fuerzas físicas, como el roce, el estiramiento o la temperatura; en señales eléctricas que el cerebro puede interpretar.

El sentido del tacto: mucho más que tocar

Durante su presentación, Patapoutian destacó que el sentido del tacto no sólo nos permite percibir el contacto con objetos, sino que cumple un rol central en nuestra salud emocional, en la coordinación del movimiento y en funciones vitales como la respiración, la digestión o la presión arterial.

El tacto es único porque está distribuido por todo el cuerpo y puede detectar estímulos mecánicos, térmicos y químicos”, explicó el científico, subrayando que incluso podemos percibir deformaciones en la piel a escala nanométrica.

Además, puso énfasis en un sentido poco conocido: la propiocepción, que nos permite saber dónde están nuestras extremidades sin mirarlas. Gracias a ella podemos caminar, escribir o tocar un instrumento con los ojos cerrados.

El descubrimiento que revolucionó la neurociencia sensorial

El punto central de su charla fue el hallazgo de los canales iónicos PIEZO1 y PIEZO2, proteínas que actúan como sensores de presión en las células nerviosas. Cuando la piel o los tejidos se deforman, estas estructuras se “abren” y permiten el paso de iones, generando señales eléctricas que viajan al cerebro.

Son como interruptores biológicos que convierten fuerzas físicas en electricidad”, explicó Patapoutian, quien recibió el Premio Nobel de Medicina en 2021 por este descubrimiento.

Gracias a estos receptores, el cuerpo puede detectar desde una brisa suave hasta un pinchazo doloroso, y también interpretar señales internas, como la distensión del estómago o la vejiga.

Implicancias médicas: del dolor a nuevas terapias

Patapoutian también abordó las aplicaciones clínicas de su investigación. Alteraciones en los canales PIEZO están asociadas a problemas de coordinación, trastornos sensoriales y ciertos tipos de dolor crónico.

Entender cómo funcionan estos sensores abre nuevas vías para desarrollar tratamientos contra el dolor, la hipertensión, el asma o disfunciones de órganos internos”, señaló. Su equipo trabaja actualmente en el desarrollo de moléculas que puedan modular estos canales para futuras terapias.

Ciencia básica que impacta en la vida cotidiana

Más allá de los avances médicos, el Nobel destacó la importancia de la ciencia básica y la investigación impulsada por la curiosidad.

Muchas aplicaciones surgen de preguntas fundamentales que al inicio no parecen tener un uso inmediato”, afirmó, defendiendo el valor de invertir en investigación científica como motor de innovación a largo plazo.

Su charla concluyó con un llamado a las nuevas generaciones a explorar distintas áreas del conocimiento y a no subestimar el poder de la curiosidad como herramienta de transformación.

Congreso Futuro 2026: ciencia para pensar el mañana

La presentación de Patapoutian se enmarcó en Congreso Futuro 2026, el principal encuentro de divulgación científica de Latinoamérica, realizado entre el 12 y el 17 de enero en Chile. Bajo la pregunta “Humanidad, ¿hacia dónde vamos?”, el evento reunió a líderes de la ciencia, la tecnología, la filosofía y las artes para reflexionar sobre los desafíos del futuro.