Escuchar música de forma habitual podría convertirse en una estrategia simple y accesible para reducir el riesgo de demencia en la vejez. Así lo indica un nuevo estudio liderado por investigadores de Monash University, que analizó a más de 10.800 personas mayores de 70 años y concluyó que quienes escuchan música de manera frecuente presentan hasta un 39% menos riesgo de desarrollar demencia.
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La investigación utilizó datos del estudio ASPirin in Reducing Events in the Elderly (ASPREE) y su subestudio longitudinal ALSOP, y fue publicada en la revista científica International Journal of Geriatric Psychiatry. El trabajo evaluó a adultos mayores inicialmente sanos, sin diagnóstico de demencia al inicio del seguimiento, observando su evolución cognitiva durante varios años.

Menor riesgo de demencia y mejor memoria
El estudio, liderado por la estudiante Emma Jaffa junto a la profesora Joanne Ryan, mostró que escuchar música de manera constante, en comparación con hacerlo rara vez o nunca, se asoció con:
- 39% menos riesgo de demencia
- 17% menos riesgo de deterioro cognitivo leve
- Mejores puntajes en cognición global y memoria episódica, clave para recordar eventos cotidianos
Además, tocar un instrumento musical se vinculó con una reducción del 35% en el riesgo de demencia, mientras que combinar escuchar música y tocarla se asoció a una disminución del 33%.
Una estrategia simple frente a una enfermedad sin cura
La demencia es uno de los mayores desafíos de salud pública a nivel global, impulsado por el envejecimiento de la población. Actualmente, no existe una cura, por lo que identificar formas de prevenir o retrasar su aparición es una prioridad científica.
“Estos resultados sugieren que las actividades musicales podrían ser una estrategia accesible para mantener la salud cognitiva en adultos mayores, aunque no podemos establecer una relación causal directa”, explicó Emma Jaffa.

Por su parte, la profesora Joanne Ryan destacó que el envejecimiento cerebral no depende sólo de la edad o la genética: “La evidencia muestra que las decisiones de estilo de vida también influyen. Actividades como escuchar o tocar música podrían ayudar a promover un envejecimiento cognitivo más saludable”.
¿Por qué la música podría proteger el cerebro?
Si bien el estudio no profundiza en mecanismos biológicos específicos, investigaciones previas han demostrado que la música activa múltiples redes cerebrales relacionadas con la memoria, la atención y las emociones. Además, puede reducir el estrés y estimular la plasticidad neuronal, factores clave en la salud cerebral a largo plazo.
Los autores subrayan que no se trata de aumentar el consumo de música como una “cura”, sino de reconocer su potencial como intervención preventiva complementaria, de bajo costo y fácil implementación.
Conclusión
Escuchar música de manera regular podría ser mucho más que un pasatiempo: este estudio refuerza la idea de que pequeñas acciones cotidianas pueden tener un impacto significativo en la salud cognitiva. En un contexto de envejecimiento acelerado de la población, la música emerge como una aliada prometedora para retrasar el deterioro cognitivo y mejorar la calidad de vida en la vejez.