Un equipo de científicos europeos y norteamericanos ha perfeccionado un método que permitiría detectar el Alzheimer a partir de una simple gota de sangre obtenida con un pinchazo en el dedo. El avance, publicado en Nature Medicine, podría transformar el diagnóstico precoz de la principal causa de demencia en el mundo.
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El estudio valida la medición de tres biomarcadores clave, p-tau217, GFAP y NfL; en sangre capilar seca, una técnica que consiste en depositar una gota de sangre en un papel especial. Este método permite identificar la patología amiloide, uno de los principales signos del Alzheimer, con una precisión del 86%. La investigación se realizó con 337 pacientes, con y sin síntomas, reclutados en centros de España (Barcelona), Suecia, Reino Unido e Italia, lo que refuerza la solidez de los resultados.

Una alternativa simple a pruebas invasivas
Actualmente, la confirmación de la patología amiloide requiere punción lumbar o tomografía por emisión de positrones (PET), procedimientos costosos, complejos e invasivos. En los últimos años se han desarrollado análisis de sangre venosa con precisiones superiores al 90%, pero requieren infraestructura médica especializada.
La principal novedad de este método es que no necesita extracción de sangre convencional, sino una sola gota obtenida del dedo índice o anular. Esto reduce barreras técnicas, costos de almacenamiento y transporte, y facilita su aplicación en contextos con menos recursos.
“Este método podría acelerar la identificación de personas en riesgo de sufrir la enfermedad de Alzheimer, agilizando su derivación a unidades de memoria especializadas”, señala Xavier Morató, neurocientífico del Centro de Alzheimer Ace (Barcelona) y coautor principal del estudio. “El objetivo es democratizar el acceso al diagnóstico precoz”, añade.
Por qué el diagnóstico temprano es clave
El Alzheimer es una enfermedad incurable que puede avanzar durante años o décadas sin síntomas. En la mayoría de los casos, cuando se detecta, ya es demasiado tarde para aprovechar los nuevos fármacos, que solo logran retrasar la progresión alrededor de 18 meses si se administran en fases iniciales.
Según la Sociedad Española de Neurología, más del 50% de los casos leves no está diagnosticado. Además, el tiempo promedio entre los primeros síntomas y el diagnóstico oficial es de dos a tres años, lo que vuelve crucial el desarrollo de herramientas de detección temprana, simples y accesibles.
Alcance y límites del nuevo test
Los investigadores sostienen que esta técnica podría ser especialmente útil en zonas rurales, países con sistemas sanitarios limitados o incluso para la recolección domiciliaria de muestras. También tendría aplicaciones en programas de cribado poblacional, estudios epidemiológicos y ensayos clínicos. Sin embargo, algunos expertos piden cautela. Raquel Sánchez Valle, del Hospital Clínic de Barcelona, advierte que, por ahora, su uso debería limitarse a contextos de investigación:
“No se recomienda el cribado masivo ni pruebas directas al consumidor fuera de un entorno asistencial”.
En la misma línea, David Pérez, neurólogo del Hospital 12 de Octubre de Madrid, valora el avance, pero subraya la necesidad de perfeccionar la técnica:
“Su sensibilidad es inferior a la de la sangre venosa y existen limitaciones técnicas en la recolección, por lo que se requiere prudencia antes de su aplicación clínica generalizada”.

Un paso hacia la “democratización” del diagnóstico
Pese a las limitaciones, el consenso es claro: los análisis de sangre de bajo costo y mínima invasión representan una de las vías más prometedoras para acortar los tiempos de detección del Alzheimer y permitir que más personas accedan a terapias en etapas tempranas. Si futuras validaciones confirman su eficacia, esta prueba podría convertirse en una herramienta clave para enfrentar uno de los mayores desafíos de salud pública del siglo XXI.