La empresa AES Andes confirmó oficialmente que no continuará con el desarrollo del proyecto INNA, una ambiciosa iniciativa de hidrógeno y amoníaco verde que se proyectaba en la Región de Antofagasta y que había generado una fuerte oposición desde la comunidad científica y astronómica.
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El anuncio fue realizado mediante un comunicado público, en el que la compañía explicó que la decisión responde a una revisión estratégica de su portafolio de inversiones, priorizando el desarrollo de energías renovables y sistemas de almacenamiento con baterías (BESS), en línea con los lineamientos de su casa matriz en Estados Unidos.

Un proyecto cuestionado desde su origen
El proyecto INNA ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) a fines de 2024 y, desde entonces, enfrentó una creciente preocupación por su potencial impacto sobre los cielos del Desierto de Atacama, uno de los más prístinos del mundo para la observación astronómica.
La iniciativa contemplaba el desarrollo industrial en un terreno de más de 3.000 hectáreas, ubicado a pocos kilómetros de instalaciones científicas de relevancia mundial como el Observatorio Paranal, el Very Large Telescope (VLT) y el futuro Extremely Large Telescope (ELT) del Observatorio Europeo Austral (ESO).
Riesgo para la astronomía chilena
Diversos informes técnicos, elaborados por el ESO y por el Centro de Astronomía (CITEVA) de la Universidad de Antofagasta, advirtieron que el proyecto podría provocar un aumento significativo de la contaminación lumínica:
- 35% más de brillo artificial sobre el VLT
- Más del 50% de incremento sobre el complejo CTAO-Sur
- Impacto directo en observaciones científicas de alta precisión
Estas cifras fueron calificadas como incompatibles con la investigación astronómica moderna, especialmente considerando que Chile alberga más del 40% de la capacidad astronómica mundial.

Cambio de estrategia de AES Andes
Desde la compañía explicaron que el desistimiento del proyecto INNA se enmarca en su estrategia Greentegra, orientada a consolidar una matriz energética basada en:
- Energías renovables
- Almacenamiento con baterías
- Proyectos de menor impacto ambiental
Actualmente, AES Andes cuenta con 2.181 MW en operación, y proyecta superar los 4.500 MW al año 2027, con iniciativas como Andes Solar III, Bolero BESS, Arenales, Cristales, Pampas y Atacama BESS.
“La compañía continúa contribuyendo activamente a la transición energética del país”, señalaron desde la empresa.
Un triunfo para la protección de los cielos oscuros
Aunque AES Andes atribuyó su decisión a criterios estratégicos, el retiro del proyecto es visto por la comunidad científica como un hito relevante en la defensa del patrimonio astronómico chileno. El caso de INNA volvió a instalar el debate sobre la compatibilidad entre desarrollo energético y ciencia, especialmente en territorios de alto valor astronómico. La cancelación del proyecto refuerza además el llamado de expertos a fortalecer la legislación sobre contaminación lumínica y a considerar la astronomía como un activo estratégico del país.