Moverse un poco más, dormir mejor y mejorar la alimentación, aunque sea de forma mínima; puede tener un impacto significativo en la salud y en la esperanza de vida. Así lo confirman dos estudios recientes publicados en las revistas científicas The Lancet y eClinicalMedicine, que muestran que pequeños cambios diarios pueden reducir hasta en un 15% el riesgo de muerte.
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Las investigaciones refuerzan una idea cada vez más respaldada por la evidencia científica: reducir el sedentarismo, aunque sea levemente, tiene efectos concretos y medibles sobre la salud, especialmente en personas con hábitos poco activos.

Cinco minutos que pueden salvar años de vida
El estudio publicado en The Lancet analizó datos de más de 135 mil adultos de Noruega, Suecia, Estados Unidos y del Biobanco del Reino Unido, con un seguimiento promedio de ocho años. Los resultados son claros:
- 5 minutos diarios adicionales de actividad física moderada, como caminar a paso ligero, se asocian a una reducción del 10% en el riesgo de muerte en adultos promedio.
- En personas más sedentarias, el beneficio alcanza un 6% menos de mortalidad.
- Reducir 30 minutos diarios de sedentarismo puede disminuir el riesgo de muerte entre un 3% y 7%, dependiendo del nivel inicial de inactividad.
- Aumentar 10 minutos diarios de ejercicio moderado se relaciona con una reducción de hasta 15% en la mortalidad total.
Dormir mejor, moverse más y comer mejor: la fórmula clave
Un segundo estudio, publicado en eClinicalMedicine, analizó a casi 60 mil personas del Biobanco del Reino Unido y concluyó que pequeñas mejoras combinadas en el estilo de vida tienen un impacto notable en la longevidad. Entre los principales hallazgos se determinó que todos estos ligeros cambios pueden traducirse en hasta un año más de esperanza de vida en personas con malos hábitos:
- Dormir 5 minutos más al día
- Sumar 2 minutos de actividad física moderada
- Agregar media porción diaria de verduras
Cuando estos factores se optimizan, dormir entre 7 y 8 horas, realizar 40 minutos diarios de ejercicio moderado y mantener una dieta saludable; la expectativa de vida puede aumentar en más de 9 años.

Más ejercicio, mejor cerebro
Estos resultados coinciden con investigaciones recientes que destacan el impacto del movimiento en la salud cerebral:
- Un estudio en Nature Medicine mostró que el ejercicio moderado puede retrasar hasta siete años los síntomas del Alzheimer.
- Investigadores del CSIC demostraron que la actividad física mejora la microbiota intestinal, lo que impacta positivamente en la función cognitiva.
- Según JAMA, las personas mayores de 60 años físicamente activas reducen su riesgo cardiovascular entre un 30% y 40%.
Pequeños cambios, grandes beneficios
Aunque se trata de estudios observacionales, los expertos coinciden en que los resultados son consistentes y aplicables a la vida diaria. La conclusión es clara: no es necesario un cambio radical para mejorar la salud. Caminar unos minutos más, sentarse menos tiempo, dormir un poco mejor y mejorar la alimentación son acciones simples, accesibles y con un impacto real en la longevidad.