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Ciencia

La historia de Ramón y Cajal: el científico que dibujó el cerebro

En Puerto de Ideas Antofagasta 2026, Adrián Palacios explicó cómo Ramón y Cajal reveló la arquitectura del cerebro y anticipó la neurociencia moderna.

Adrián Palacios en Puerto de Ideas.

Vicente Barraza

- TVN

Domingo 26 de abril de 2026

¿Cómo se llegó a entender la arquitectura del cerebro? Esa fue la pregunta que guió la charla “Ramón y Cajal: el científico que reveló la arquitectura del cerebro”, presentada por el neurocientífico Adrián Palacios en Puerto de Ideas Antofagasta 2026.

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La conferencia recorrió la vida y legado de Santiago Ramón y Cajal, el científico español que, a fines del siglo XIX, cambió para siempre la forma de comprender el sistema nervioso. Su gran aporte fue demostrar que el cerebro no era una masa continua, como se pensaba en su época, sino una red formada por células individuales: las neuronas. Por ese trabajo, compartió el Premio Nobel de Medicina en 1906 con Camillo Golgi.

Un cerebro difícil de mirar

Palacios comenzó contrastando la neurociencia actual con los recursos disponibles en tiempos de Cajal. Hoy, proyectos de conectómica han logrado mapear un milímetro cúbico de cerebro humano con un nivel de detalle impresionante: cerca de 57 mil células, 150 millones de sinapsis y 1,4 petabytes de datos.

Ese avance permite observar conexiones cerebrales con una precisión inimaginable hace 140 años. Pero, según planteó el neurocientífico, la pregunta sigue abierta: ¿hemos aprendido realmente a ver el cerebro o solo a medirlo con más detalle?

El niño que dibujaba todo

Santiago Ramón y Cajal nació en 1852 en Petilla de Aragón, España. Desde pequeño mostró una fuerte inclinación por el dibujo, una pasión que más tarde se transformaría en una herramienta científica decisiva. Palacios destacó que Cajal no solo observaba, sino que interpretaba lo que veía. Sus dibujos del sistema nervioso no eran simples ilustraciones: eran una forma de pensar, ordenar y revelar un mundo invisible al ojo humano.

La técnica que cambió la neurociencia

Uno de los hitos de esta historia fue la técnica de tinción desarrollada por Camillo Golgi, conocida como la “reacción negra”, que permitió visualizar células nerviosas individuales. Cajal tomó esa herramienta, la perfeccionó y la aplicó con una mirada distinta.

Mientras la teoría dominante sostenía que el sistema nervioso era una red continua, Cajal observó que estaba compuesto por células separadas, conectadas entre sí, pero no fusionadas. Ese hallazgo dio origen a la doctrina de la neurona, una de las bases de la neurociencia moderna.

La doctrina de la neurona

El aporte central de Cajal fue establecer que:

  • La neurona es la unidad básica del sistema nervioso.
  • Las neuronas no forman una masa continua, sino una red de células independientes.
  • La información viaja con direccionalidad dentro del sistema nervioso.
  • Existen vías específicas para distintas funciones.

Con estas ideas, Cajal anticipó conceptos que décadas después serían confirmados por nuevas técnicas fisiológicas y microscópicas.

Cajal y Golgi: el Nobel con dos visiones opuestas

En 1906, Cajal y Golgi recibieron juntos el Premio Nobel por sus estudios sobre la estructura del sistema nervioso. Sin embargo, mantenían interpretaciones opuestas: Golgi defendía la teoría reticular, mientras Cajal sostenía que las neuronas eran células independientes. Para Palacios, ese contraste muestra algo fundamental de la ciencia: no basta con mirar los datos, también hay que saber interpretarlos.

Arte, ciencia y observación

La charla también destacó el valor artístico de la obra de Cajal. Sus dibujos siguen siendo admirados por su belleza y precisión, y forman parte de un legado científico reconocido internacionalmente. La UNESCO incorporó el archivo de Cajal al registro Memoria del Mundo, destacando la relevancia de su obra para la historia de la ciencia.

El legado de Cajal en la ciencia actual

Hoy, la conectómica y los mapas cerebrales de alta resolución continúan, de algún modo, el programa iniciado por Cajal: describir unidades, conexiones y direcciones de la información en el cerebro. Más de un siglo después, su obra sigue vigente. No solo porque reveló la arquitectura del sistema nervioso, sino porque demostró que observar con atención también puede ser una forma de descubrir.