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Ciencia

El infrasonido explicaría las sensaciones “paranormales” en las edificaciones más antiguas

Un nuevo estudio revela que los infrasonidos en las edificaciones antiguas podrían causar miedo y estrés sin que las personas los perciban conscientemente.

Infrasonido explicaría sensaciones “paranormales” en casas.

Vicente Barraza

- TVN

Jueves 30 de abril de 2026

Esa inquietud repentina en un sótano, la piel erizada sin explicación o la sensación de “presencia” en una casa antigua podrían tener una causa más científica que sobrenatural. Un estudio reciente sugiere que los infrasonidos, vibraciones imperceptibles para el oído humano, podrían estar detrás de estas experiencias que durante siglos se han atribuido a fenómenos paranormales.

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La investigación, publicada el 26 de abril en la revista Frontiers in Behavioral Neuroscience, plantea que estas ondas de baja frecuencia, generadas por sistemas de ventilación, tuberías o incluso el tráfico; pueden influir en el estado emocional de las personas sin que estas sean conscientes de ello.

¿Qué es el infrasonido y cómo afecta al cuerpo?

El infrasonido corresponde a ondas sonoras por debajo de los 20 Hz, fuera del rango audible humano. Aunque no se escuchan, están presentes en múltiples entornos, tanto naturales como artificiales. Según el estudio, el cuerpo sí puede reaccionar a estas vibraciones. Para comprobarlo, investigadores liderados por el psicólogo Rodney Schmaltz, de la Universidad MacEwan de Canadá, realizaron un experimento con 36 participantes. Los voluntarios fueron expuestos a distintos tipos de sonido en una habitación aislada. Sin saberlo, la mitad también recibió infrasonidos de 18 Hz mediante subwoofers ocultos.

Más estrés sin saber por qué

Los resultados mostraron un patrón consistente: quienes estuvieron expuestos al infrasonido reportaron mayor irritabilidad, percibieron la música como más triste y mostraron menor interés en lo que escuchaban. Pero el hallazgo más relevante fue fisiológico. Las muestras de saliva evidenciaron un aumento en los niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés. Lo más llamativo es que ninguno de los participantes detectó la presencia del infrasonido, y creer haberlo escuchado no influyó en los resultados. Es decir, la reacción del organismo ocurre incluso sin percepción consciente.

Casas “embrujadas” y vibraciones invisibles

Estos resultados podrían ayudar a explicar por qué ciertos lugares generan incomodidad. En estos espacios, las estructuras, ductos y sistemas de ventilación pueden producir vibraciones de baja frecuencia que afectan al cuerpo. Si una persona entra en un entorno con infrasonido y ya tiene la expectativa de que el lugar está “embrujado”, esa sensación puede interpretarse como algo paranormal.

Un caso emblemático ocurrió en 1988, cuando el científico Vic Tandy investigó fenómenos extraños en un laboratorio. Tras experimentar sensaciones inquietantes y ver figuras en su visión periférica, descubrió que la causa era un extractor de aire que generaba vibraciones de baja frecuencia. Al apagarlo, desaparecieron los supuestos eventos paranormales.

Evidencia inicial, pero con límites

Aunque los resultados son consistentes, los investigadores advierten que se trata de un estudio preliminar. La muestra es reducida y sólo se evaluó una frecuencia específica. Por ahora, la evidencia apunta a que estas vibraciones no generan “visiones”, pero sí pueden provocar una sensación difusa de malestar.

El aumento de cortisol no es necesariamente negativo en exposiciones breves, ya que forma parte de la respuesta natural al estrés. Sin embargo, una exposición prolongada podría tener efectos en la salud física y mental. A futuro, estos hallazgos podrían influir en la regulación del ruido ambiental y en el diseño de edificios, especialmente en espacios cerrados donde se generan vibraciones constantes.

Una explicación más terrenal para lo inexplicable

Aunque la ciencia aún no tiene todas las respuestas, el estudio abre una puerta interesante: muchas experiencias que parecen inexplicables podrían tener un origen físico. Como plantean los investigadores, la próxima vez que sientas una inquietud en un lugar antiguo, tal vez no se trate de algo sobrenatural, sino de vibraciones invisibles que tu cuerpo sí puede percibir.