Un equipo internacional de astrónomos logró crear uno de los mapas más grandes del universo en ondas de radio, revelando 13,7 millones de objetos cósmicos, desde agujeros negros supermasivos activos hasta galaxias en colisión y explosiones de supernova.
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El estudio se realizó utilizando LOFAR (Low-Frequency Array), el radiotelescopio de baja frecuencia más grande y sensible del mundo. El resultado forma parte del LOFAR Two-meter Sky Survey (LoTSS-DR3), uno de los proyectos más ambiciosos de la radioastronomía moderna. Este gigantesco mapa demuestra cómo cambia nuestra visión del universo cuando los científicos observan el cosmos no con luz visible, sino con ondas de radio, una región del espectro electromagnético invisible para el ojo humano.

Una nueva mirada al universo invisible
El proyecto LoTSS-DR3 permitió detectar millones de señales de radio provenientes del espacio profundo. Muchas de estas emisiones se originan en fenómenos extremadamente energéticos. Entre los eventos cósmicos detectados se encuentran:
- Jets gigantes expulsados por agujeros negros supermasivos
- Galaxias que están colisionando entre sí
- Explosiones de supernova, que marcan la muerte de estrellas masivas
- Formación de estrellas en millones de galaxias
- Ondas de radio generadas por cúmulos de galaxias
Según los investigadores, este mapa permitirá comprender mejor cómo evolucionan las galaxias y cómo influyen los agujeros negros en su entorno. El astrónomo Martin Hardcastle, de la Universidad de Hertfordshire, explicó que el catálogo permite estudiar distintos tipos de agujeros negros supermasivos en diferentes etapas de su evolución.
“Podemos analizar una población muy diversa de agujeros negros y sus jets de radio, y ver cómo sus propiedades dependen tanto del agujero negro como de la galaxia y el entorno donde se encuentran”, señaló el investigador.
Agujeros negros que lanzan chorros de energía
En el centro de la mayoría de las grandes galaxias existen agujeros negros supermasivos, con masas millones o incluso miles de millones de veces mayores que la del Sol. Cuando estos gigantes cósmicos están rodeados por discos de acreción, enormes remolinos de gas y polvo que los alimentan, se convierten en lo que los astrónomos llaman núcleos galácticos activos (AGN).
Parte del material que cae hacia el agujero negro no es devorado, sino que es expulsado hacia el espacio en forma de jets o chorros de partículas aceleradas a velocidades cercanas a la de la luz. Estos chorros pueden extenderse mucho más allá de la galaxia que los alberga, liberando enormes cantidades de energía. El radiotelescopio LOFAR logró detectar las ondas de radio generadas por estas partículas al interactuar con campos magnéticos, lo que permitió trazar la estructura de estos jets con gran detalle.
Galaxias en colisión y explosiones estelares
El mapa también reveló numerosos eventos cósmicos violentos, como galaxias que se fusionan y explosiones de supernova. Estos fenómenos liberan energía suficiente para acelerar partículas a velocidades relativistas, es decir, cercanas a la velocidad de la luz. Además, el análisis permitió estimar tasas de formación estelar en millones de galaxias, ofreciendo una visión más completa de cómo nacen las estrellas a escala cósmica.

Nuevos detalles de la Vía Láctea
Los datos obtenidos con LOFAR también permitieron descubrir aspectos previamente ocultos de la Vía Láctea, especialmente relacionados con los campos magnéticos de nuestra galaxia. Según la astrónoma Marijke Haverkorn, de la Universidad Radboud, esta observación es clave porque la Tierra se encuentra dentro de la propia galaxia, lo que dificulta mapear su estructura desde nuestra perspectiva. Gracias a la capacidad del telescopio para detectar ondas de radio de baja frecuencia, los científicos pueden reconstruir estos campos magnéticos con una precisión sin precedentes.
El futuro de los mapas del universo
Los investigadores planean ampliar este trabajo en los próximos años. Una actualización del instrumento, llamada LOFAR 2.0, permitirá duplicar la velocidad de observación del telescopio y mejorar significativamente la resolución de los datos. Para la científica Wendy Williams, del Observatorio del Square Kilometer Array, el nuevo mapa representa solo el comienzo.
“LoTSS-DR3 no es el final, sino un hito importante. Las futuras instalaciones permitirán mapear el universo en radio con aún mayor sensibilidad y resolución”. Los resultados del estudio fueron publicados en la revista científica Astronomy & Astrophysics.