A medida que envejecemos, es común que algunos sentidos comiencen a deteriorarse. Uno de los más afectados es el olfato, una capacidad fundamental para disfrutar los alimentos, detectar peligros y relacionarnos con el entorno. Pero, ¿qué ocurre exactamente en nuestro cerebro para que esta habilidad se debilite con el paso de los años?
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Un equipo de investigadores de la Universidad Mayor logró responder parte de esa interrogante al identificar un mecanismo biológico que contribuye al deterioro de las neuronas responsables del olfato. El hallazgo, publicado en la revista científica eLife, sugiere que algunos procesos asociados al envejecimiento cerebral podrían ser modulables.

Una ventana para entender el envejecimiento cerebral
La investigación utilizó como modelo de estudio a la mosca del vinagre (Drosophila melanogaster), un organismo ampliamente empleado en biomedicina debido a que comparte mecanismos celulares fundamentales con otros seres vivos.
"Decidimos estudiar el olfato porque es una de las funciones que se deteriora con la edad y, además, suele alterarse a causa de enfermedades neurodegenerativas como Parkinson y Alzheimer. El sistema olfativo nos ofrece una ventana muy interesante para entender cambios asociados al envejecimiento neuronal", explica Francisco Muñoz, autor principal del estudio e investigador del Centro de Biomedicina (CBM) de la Universidad Mayor.
El trabajo, titulado Age-dependent H3K9 trimethylation by dSetdb1 impairs mitochondrial UPR leading to degeneration of olfactory neurons and loss of olfactory function in Drosophila, fue desarrollado en el Centro de Biología Integrativa de la casa de estudios y contó con la participación de Nicole Sanhueza, Mario Sanhueza y Felipe Court.
El rol de la epigenética en la pérdida del olfato
Los investigadores centraron su análisis en la epigenética, disciplina que estudia modificaciones químicas capaces de activar o desactivar genes sin alterar la secuencia original del ADN. El equipo descubrió que, a medida que las moscas envejecían, aumentaba una "marca epigenética" que silencia genes encargados de proteger a las neuronas olfativas. Como consecuencia, disminuían los mecanismos celulares que ayudan a enfrentar el estrés propio del envejecimiento y a mantener saludables las mitocondrias, estructuras responsables de generar energía para las células.
"Descubrimos que la enzima dSetdb1 contribuye a generar esta marca epigenética. Cuando reducimos parcialmente su actividad en neuronas olfativas, observamos que las moscas envejecidas conservaban mejor su olfato", explica Muñoz. Por su parte, Mario Sanhueza añade que "al bloquear la cantidad de esta enzima, se fortalecía un mecanismo mitocondrial que ayuda a las neuronas a responder mejor frente a distintos tipos de estrés celular".
¿Es posible frenar el envejecimiento neuronal?
Aunque los resultados aún corresponden a investigación básica y están lejos de convertirse en tratamientos para personas, los hallazgos abren nuevas líneas de estudio sobre el envejecimiento del cerebro. "Nuestros resultados sugieren que, al menos, una parte del deterioro neuronal asociado a la edad podría ser modulable", señala Muñoz. Sin embargo, advierte que "todavía falta mucho para trasladar esto a humanos, pero el hallazgo apunta a que el envejecimiento neuronal no es un proceso completamente irreversible".

Para Felipe Court, director del Centro de Investigación en Envejecimiento y Longevidad Saludable de la Universidad Mayor, comprender estos mecanismos es especialmente relevante en un país que envejece aceleradamente. "Nuestra población está envejeciendorápidamente y todavía sabemos muy poco sobre los mecanismos biológicos que explican ese proceso. Investigaciones como esta nos permiten entender, a nivel celular, qué ocurre cuando envejecemos, y abren la puerta a pensar en estrategias para preservar la salud cerebral por más tiempo", afirma.
Más allá del olfato
La pérdida del olfato suele considerarse una consecuencia inevitable del paso del tiempo. Sin embargo, este estudio demuestra que detrás de ese fenómeno existen mecanismos biológicos específicos que pueden ser investigados y comprendidos. Aunque aún queda un largo camino antes de que estos descubrimientos tengan aplicaciones clínicas, los científicos destacan que entender cómo envejecen las neuronas es un paso fundamental para desarrollar futuras estrategias que ayuden a proteger la salud cerebral y la calidad de vida de una población cada vez más longeva.