Una mandíbula resguardada durante más de una década en una colección científica venezolana terminó revelando un hallazgo inesperado: la presencia de una raya toro del género Aetomylaeus en el mar Caribe y el Atlántico occidental, una región donde este grupo de peces cartilaginosos se consideraba ausente en tiempos modernos.
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El descubrimiento fue publicado en la revista científica Gulf and Caribbean Research y contó con la participación del Dr. Jaime A. Villafaña, investigador de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), junto a especialistas de Brasil, Chile y Venezuela.

Una mandíbula que cambió lo que se sabía del Caribe
El estudio se basó en el análisis de una mandíbula recuperada tras la captura incidental de un ejemplar adulto frente a las costas de Chichiriviche, en Venezuela, en 2014. El animal, conocido localmente como "chucho verde", llamó la atención de pescadores artesanales por su gran tamaño y particular coloración.
Aunque no se conservaron fotografías ni muestras de tejido, sus placas dentales fueron depositadas en la colección ictiológica de la Fundación para la Defensa de la Naturaleza (FUDENA), permitiendo que años después fueran examinadas en detalle.
"Este hallazgo es relevante porque entrega evidencia morfológica de un grupo que se pensaba ausente de esta región. La mandíbula posee características que permiten asignarla al género Aetomylaeus, pero no todavía a una especie en particular, debido a la variabilidad que existe en la dentición de estas rayas", explicó el Dr. Jaime Villafaña.
¿Qué son las rayas toro?
Las rayas del género Aetomylaeus son especies estrictamente marinas, de gran tamaño y hábitos aún poco conocidos por la ciencia. Se caracterizan por poseer robustas placas dentales adaptadas para triturar organismos de concha dura, como moluscos e invertebrados bentónicos que habitan el fondo marino. Hasta ahora, no existían registros modernos confirmados de este género ni en el Caribe ni en la costa atlántica del continente americano.
El análisis comparativo mostró que las placas dentales presentan dientes centrales anchos e irregularmente romboidales, además de hileras laterales comprimidas, rasgos que las diferencian claramente de otros géneros de rayas águila presentes en la región, como Myliobatis y Aetobatus.

Tres hipótesis para explicar este misterioso registro
El hallazgo plantea nuevas interrogantes sobre la distribución histórica de estas rayas. Los investigadores proponen tres posibles explicaciones. La primera sugiere la existencia de una población relicta que habría persistido en el Caribe desde antes del cierre del istmo de Panamá, ocurrido hace aproximadamente tres millones de años. La segunda plantea que podría tratarse de un ejemplar errante procedente del Atlántico oriental, dada su similitud con la especie Aetomylaeus bovinus. Una tercera hipótesis, considerada más excepcional, propone que la mandíbula corresponda a un caso de hibridación entre rayas águila presentes actualmente en la región.
"Por ahora, la evidencia disponible permite sostener que se trata de un registro putativo de Aetomylaeus en el Caribe. Para confirmar su identidad específica será necesario obtener nuevos ejemplares, fotografías y tejido. Aun así, este tipo de hallazgos muestra cuánto queda por conocer sobre la biodiversidad marina del Caribe sur", señaló Luis Zambrano-Vizquel, biólogo marino asociado a la Red Venezolana de Profesionales por la Naturaleza Akehe y autor del estudio.
Ciencia local y pescadores: piezas clave del descubrimiento
La investigación también pone en valor el aporte del conocimiento ecológico local y el rol de las colecciones científicas para reconstruir la biodiversidad marina. Sin la colaboración de pescadores artesanales y sin el resguardo de la mandíbula en una institución científica, este registro probablemente se habría perdido para siempre.
"Nuestros próximos pasos son establecer colaboraciones con pescadores en la zona, estar atentos a nuevas capturas de esta misteriosa raya y reunir toda la evidencia posible para revelar su enigmática identidad", afirmó Diego Almendras, biólogo marino del Proyecto Raya Águila y coautor del trabajo.
Un llamado a fortalecer la conservación marina
Actualmente, varias especies del género Aetomylaeus están catalogadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) bajo alguna categoría de amenaza o como Datos Insuficientes. Por ello, los autores recomiendan intensificar los muestreos científicos en el Caribe sur, fortalecer las colecciones biológicas y promover iniciativas de ciencia ciudadana que permitan a pescadores y comunidades costeras reportar nuevos avistamientos.
Más allá del hallazgo, esta investigación demuestra que todavía existen importantes vacíos de conocimiento sobre la fauna marina de Sudamérica y que la colaboración entre científicos y comunidades locales puede ser clave para descubrir especies que permanecen ocultas incluso en ecosistemas ampliamente explorados.