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Sostenibilidad

Investigación chilena revela sorprendentes adaptaciones del kelp gigante en el fiordo Comau

Investigación en el fiordo Comau revela adaptaciones del kelp gigante que fortalecen la biodiversidad marina y la resiliencia climática en la Patagonia chilena.

Kelp gigante.

Vicente Barraza

- TVN

Viernes 6 de febrero de 2026

Una investigación liderada por el Programa Marino de la Fundación Rewilding Chile, en colaboración con la Universidad Austral de Chile, reveló por primera vez cómo las poblaciones del kelp gigante (Macrocystis pyrifera) desarrollan adaptaciones locales para sobrevivir y mantenerse funcionales en los canales y fiordos de la Patagonia, caracterizados por una alta variabilidad ambiental.

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El estudio se realizó en el fiordo Comau, un estrecho brazo de mar de 68 kilómetros que se extiende desde el Golfo de Ancud hasta la caleta Leptetu, bordeando el Parque Nacional Pumalín Douglas Tompkins, en la región de Los Lagos. Este ecosistema es reconocido como un hotspot de biodiversidad, hogar de corales rojos, choros, peces como el rollizo y la cabrilla, mamíferos marinos como el chungungo, y algunas de las especies de tiburones más primitivas del planeta.

Bosques submarinos clave para la biodiversidad y el clima

Los bosques del kelp gigante cumplen un rol ecológico fundamental: funcionan como fuente de alimento, zonas de reproducción y refugio para numerosas especies marinas. Además, son considerados sumideros de carbono y indicadores de resiliencia oceánica frente al cambio climático, lo que ha despertado un creciente interés científico a nivel global.

La investigación, titulada “First photosynthetic characterization of the giant kelp Macrocystis pyrifera from the Comau Fjord, Northern Patagonia region”, fue publicada en la revista científica Journal of Applied Phycology y estuvo a cargo de los investigadores Mauricio Palacios, Iván Gómez y Mathias Hüne.

Adaptaciones locales frente a la escasez de luz

Los resultados revelaron un fenómeno de adaptación local no descrito anteriormente para este grupo de macroalgas pardas en la Patagonia norte. Mientras las poblaciones ubicadas en zonas más abiertas del fiordo desarrollan individuos de mayor tamaño y biomasa, formando densos bosques submarinos, aquellas que crecen en sectores interiores, donde la luz solar es más limitada, desarrollan láminas más anchas, optimizando la captación de radiación.

“Los resultados muestran una adaptación local sorprendente: en ambientes con menor disponibilidad de luz, las algas modifican su morfología para maximizar la fotosíntesis”, explicó Mathias Hüne, director del Programa Marino de Fundación Rewilding Chile.

Las mediciones fisiológicas confirmaron que estas macroalgas ajustan su actividad fotosintética para operar eficientemente bajo condiciones de sombra, una ventaja clave en un entorno donde la radiación solar puede disminuir hasta un 24% durante el otoño.

Refugios climáticos de relevancia global

Mauricio Palacios, investigador asociado de Fundación Rewilding Chile, destacó que en las Áreas Marinas Protegidas (AMP) del país, los bosques de huiro y, en particular, Macrocystis pyrifera, son considerados objetos de conservación prioritarios.

“Estos bosques destacan por ser algunos de los más resilientes del planeta, lo que posiciona a la Patagonia chilena como un verdadero refugio climático. Comprender su funcionamiento es clave tanto para la conservación de la biodiversidad marina como para la mitigación del cambio climático a escala global”, señaló.

Investigación en terreno y alertas ambientales

El equipo científico realizó campañas de terreno en 11 estaciones de muestreo del fiordo Comau y sus alrededores, combinando estudios de fisiología, morfología y estructura comunitaria. A través de buceo autónomo y técnicas no destructivas, como foto-cuadrantes y cámaras submarinas remotas; también se registraron comunidades mesofóticas y ensambles de peces asociados, junto con mediciones de temperatura, salinidad y pH de la columna de agua.

El estudio advierte además sobre la vulnerabilidad del fiordo Comau frente al cambio climático y a presiones humanas como la acuicultura y el turismo no regulado. Al tratarse de un sistema semi-cerrado, alteraciones en la temperatura o el exceso de nutrientes pueden afectar gravemente la estabilidad de estos bosques submarinos.

“El calentamiento global ha facilitado la aparición de floraciones algales nocivas, con consecuencias severas para los ecosistemas marinos. Proteger estos sistemas es clave para la salud ambiental de la Patagonia”, concluyó Hüne.