Un proyecto pionero comenzó a implementarse en la Región de Magallanes con el objetivo de fortalecer el uso sustentable del guanaco y posicionar su carne como un alimento saludable, magro y ligado al patrimonio cultural de la Patagonia. La iniciativa es apoyada por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y ejecutada por INIA Kampenaike, y busca modernizar el manejo de esta especie nativa y dinamizar su cadena productiva.
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La propuesta surge a partir del trabajo de la Mesa Técnica del Guanaco, instancia público-privada liderada por la Seremi de Agricultura, que ha identificado la necesidad de cerrar brechas entre la cuota de extracción autorizada y su uso efectivo, especialmente en comunas como San Gregorio y Timaukel, donde la alta densidad poblacional del animal ha generado tensiones con la actividad ganadera tradicional.

Equilibrio ecológico y nueva matriz alimentaria
El proyecto responde a una demanda histórica del sector productivo: regular la población de guanacos sin comprometer su conservación, y al mismo tiempo abrir nuevas oportunidades económicas mediante la incorporación de una carne nativa rica en proteínas, baja en grasa y con profundo arraigo territorial.
La carne de guanaco formó parte de la dieta ancestral de pueblos originarios de la Patagonia, como los Aonikenk y Selknam, y hoy se perfila como una alternativa alineada con las tendencias actuales de alimentación saludable y sustentable.
Un plan estratégico inédito para la carne de guanaco
La iniciativa se enmarca en la convocatoria “Consultorías Regionales para la Innovación 2025” de FIA y permitirá contratar a un especialista encargado de diseñar un plan estratégico integral, inexistente hasta ahora para este rubro. Entre sus ejes principales se incluyen:
- Narrativa de origen, como base para una futura marca regional.
- Estrategia de comercialización y acceso a mercados, orientada a generar valor agregado.
- Transferencia de capacidades y articulación sectorial, fortaleciendo los procesos productivos y la presencia en mercados regionales y nacionales.
Datos clave: alta población y baja ejecución de cuotas
Un estudio realizado en 2024 por el investigador Óscar Skewes, de la Universidad de Concepción, estimó entre 210.086 y 234.885 guanacos en San Gregorio, Porvenir y Timaukel, con densidades que alcanzan 31,4 ejemplares por km². Sin embargo, la utilización real de la cuota autorizada sigue siendo baja. En 2024 se aprobaron 5.000 ejemplares, pero sólo se extrajeron 2.227. En los últimos 18 años, la ejecución acumulada alcanza un 73,9%, una brecha que el proyecto busca reducir mediante profesionalización y fortalecimiento de la cadena productiva.
Autoridades destacan impacto productivo y ambiental
La seremi de Agricultura de Magallanes, Irene Ramírez Merida, destacó que el proyecto permitirá evaluar científicamente las características de la carne de guanaco y fortalecer su comercialización, siempre bajo un enfoque de manejo sustentable.
Por su parte, el investigador de INIA Kampenaike y jefe del proyecto, Francisco Sales, subrayó que se trata de una oportunidad histórica para agregar valor a un recurso nativo sin comprometer su conservación, avanzando hacia una producción coherente con los desafíos del cambio climático.
Desde FIA, la representante regional (S), Esperanza Garrido, enfatizó que el proyecto aporta a la diversificación de la matriz alimentaria, promoviendo productos de bajo impacto ambiental y profundamente vinculados al territorio patagónico.
Un recurso nativo con proyección nacional e internacional
El guanaco es una especie clave de los ecosistemas esteparios de la Patagonia, cuyo manejo está regulado por la Ley de Caza y requiere respaldo técnico permanente. Además de su carne, ofrece fibra fina de alto valor, demandada por la industria textil de lujo.

Magallanes cuenta con plantas habilitadas para faenar, despostar y exportar, así como con iniciativas que ya abastecen el mercado nacional mediante marcas locales, lo que posiciona a la región como un polo estratégico para el desarrollo de esta cadena.
Hacia una ganadería adaptada al futuro
El inicio de este proyecto marca un nuevo capítulo para la ganadería y la alimentación magallánica, combinando innovación, conservación y desarrollo económico regional. Su implementación convoca a productores, instituciones públicas, especialistas y plantas faenadoras, con el objetivo de mejorar los medios de vida rurales, proteger la biodiversidad y promover el consumo de una carne patrimonial, saludable y sustentable.
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