Cantar, pintar, bailar o visitar museos podría ayudar a que las personas envejezcan más lentamente. Así lo concluye un nuevo estudio liderado por investigadores del University College London (UCL), que encontró una relación entre la participación en actividades artísticas y culturales y una menor velocidad de envejecimiento biológico.
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El arte podría actuar de forma similar al ejercicio
El estudio, publicada en la revista científica Innovation in Aging, analizó datos de 3.556 adultos del Reino Unido pertenecientes al proyecto UK Household Longitudinal Study. Los investigadores combinaron encuestas sobre hábitos culturales con análisis de sangre capaces de estimar la “edad biológica” de las personas mediante llamados “relojes epigenéticos”.

Estos métodos permiten evaluar cómo envejece el cuerpo a nivel celular, más allá de la edad cronológica. Los resultados mostraron que quienes realizaban actividades artísticas con mayor frecuencia presentaban un envejecimiento biológico más lento. Según una de las mediciones utilizadas:
- Las personas que participaban en actividades artísticas al menos una vez por semana reducían el ritmo de envejecimiento en un 4%.
- Quienes lo hacían una vez al mes lograban una reducción cercana al 3%.
Otra evaluación reveló que quienes practicaban arte semanalmente tenían, en promedio, una edad biológica un año menor que quienes rara vez participaban en estas actividades.
Pintar, cantar o ir a museos: las actividades analizadas
El estudio consideró distintas formas de participación artística y cultural. Entre ellas:
- Canto
- Baile
- Pintura
- Fotografía
- Manualidades
- Visitas a museos
- Galerías de arte
- Bibliotecas
- Sitios patrimoniales
“Estos estudios aportan pruebas que justifican el reconocimiento de la participación en las artes y la cultura como un comportamiento que promueve la salud, de forma similar al ejercicio físico”, señaló a The Guardian Daisy Fancourt, autora principal del estudio y directora del grupo de investigación social bioconductual de UCL.
El impacto sería comparable al de dejar de fumar
Uno de los hallazgos más llamativos es que el efecto del arte sobre el envejecimiento biológico sería comparable a la diferencia observada entre fumadores y personas que dejaron el tabaco. Los científicos explican que las actividades culturales podrían influir positivamente sobre distintos procesos fisiológicos asociados al envejecimiento y las enfermedades crónicas.
Aunque el efecto positivo apareció en distintos grupos, los mayores beneficios se detectaron en adultos de mediana edad y mayores de 40 años. Los investigadores aclaran que un envejecimiento biológico más lento no significa necesariamente vivir más años, aunque estudios anteriores ya habían encontrado asociaciones entre participación cultural y mayor esperanza de vida. Por ahora, enfatizan que se necesitan más investigaciones para establecer una relación causal directa.

Arte, salud mental y bienestar
El estudio se suma a una creciente evidencia científica sobre el impacto del arte en la salud física y mental. En 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había publicado un informe destacando beneficios de actividades artísticas en pacientes con demencia, ansiedad y procesos quirúrgicos. Para especialistas en salud pública y cultura, estos resultados refuerzan la necesidad de ampliar el acceso a espacios culturales y actividades creativas.
“Muchos sabemos instintivamente que participar en actividades creativas y culturales es fundamental para una vida plena y feliz”, afirmó Hollie Smith-Charles, directora de programas de salud creativa del Arts Council England, según señala The Guardian.
Más que entretenimiento: una herramienta para la salud
Los autores plantean que el arte no sólo cumple una función recreativa o cultural, sino también un rol relevante en el bienestar integral. En un contexto marcado por el estrés, el envejecimiento poblacional y los problemas de salud mental, actividades creativas podrían transformarse en herramientas complementarias para mejorar la calidad de vida.