Los abejorros silvestres no buscan flores al azar. Un estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences reveló que estos polinizadores seleccionan estratégicamente distintos tipos de flores para equilibrar su ingesta de proteínas, grasas y carbohidratos.
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El hallazgo fue realizado por un equipo de ecólogos de la Northwestern University y el Chicago Botanic Garden, quienes observaron durante ocho años a ocho especies de abejorros en las Montañas Rocosas de Colorado.
Flores con distintos nutrientes
El análisis de polen permitió trazar un “mapa nutricional” que mostró grandes diferencias en su contenido. Algunas flores tenían apenas 17% de proteínas, mientras que otras alcanzaban hasta 86%.
Además, el contenido nutricional del polen cambia con las estaciones: en primavera las flores ofrecen polen más rico en proteínas, mientras que en verano tardío predominan las que aportan grasas y carbohidratos.
“El polen es como los alimentos para nosotros: algunos son más proteicos, como un bistec, y otros se parecen más a una ensalada”, explicó Justin Bain según The Guardian, autor principal del estudio.
Preferencias según la especie
Los investigadores encontraron que las especies de abejorros ocupan nichos nutricionales distintos. Las abejorros de mayor tamaño y con lenguas largas prefieren polen rico en proteínas, mientras que las de menor tamaño y lengua corta buscan polen más cargado en azúcares y grasas.
Estas preferencias cambian a lo largo del ciclo de desarrollo de las colonias, lo que muestra cómo las necesidades nutricionales varían según la temporada.
“Ahora entendemos mejor qué llevan las abejorros en sus ‘bolsas de supermercado’”, comentó Paul CaraDonna, coautor del estudio a The Guardian. “Este trabajo nos ayuda a diseñar jardines con flores que realmente apoyen las necesidades nutricionales de los polinizadores silvestres”.
Implicancias para la conservación
El estudio subraya la importancia de proteger no sólo a las abejorros, sino también la diversidad de plantas que asegura su dieta equilibrada. La pérdida de hábitat, el cambio climático y la mala nutrición son amenazas crecientes para las poblaciones de polinizadores en todo el mundo.
Michael Walsh, fundador de The Urban Apiarist, quien no participó en la investigación, señaló a The Guardian que el trabajo confirma que las abejorros no forrajean al azar: “Las abejorros muestran una especie de inteligencia colectiva. Son especializadas y vulnerables; debemos protegerlas junto con sus ecosistemas, porque nuestros sistemas alimentarios dependen de ellas”.