Un cereal extruido de alto valor nutricional elaborado a partir de amaranto es el principal resultado de un proyecto de innovación alimentaria desarrollado en Chile por la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, con apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).
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La iniciativa, ejecutada durante más de tres años en la comuna de Linares, Región del Maule, logró desarrollar alimentos saludables, sensorialmente atractivos y sin sellos de advertencia, posicionando al amaranto como una materia prima estratégica para enfrentar los desafíos de seguridad alimentaria, nutrición y cambio climático.

Los resultados del proyecto fueron presentados el pasado 28 de noviembre durante el seminario de cierre “Desarrollo de un cereal extruido en base a granos y polvo de hoja de amaranto, de alto valor nutricional”, liderado por la académica Dra. Cecilia Baginsky, del Departamento de Producción Agrícola de la Universidad de Chile.
Amaranto: un cultivo resiliente y altamente nutritivo
El amaranto es un cultivo ancestral que destaca por su alta tolerancia al estrés hídrico y térmico, resistencia a la salinidad y bajos requerimientos de insumos agrícolas, características clave frente al escenario de cambio climático.
“A estas ventajas agronómicas se suma su alto contenido de proteínas de excelente calidad, además de macro y microminerales esenciales, lo que lo convierte en una materia prima ideal para alimentos saludables”, explicó la Dra. Baginsky.
El trabajo de campo se desarrolló junto a agricultores y cooperativas campesinas del Maule, donde se evaluó tanto el rendimiento de grano como de hojas. Uno de los hallazgos relevantes fue que el amaranto no responde significativamente a la fertilización nitrogenada, confirmando su idoneidad para sistemas productivos sustentables y de bajo insumo.
Cereales y snacks nutritivos, sin sellos y con buena aceptación
En la fase agroindustrial, el equipo realizó pruebas de extrusión a escala piloto, incorporando polvo de hojas de amaranto en distintas formulaciones. Esta inclusión permitió incrementar el contenido de proteínas, fibra, minerales y compuestos bioactivos en el producto final.
Para abordar el color verde característico de las hojas, se desarrollaron perfiles de sabor como pesto, mientras que otras formulaciones destacaron por su sabor a merkén. En el caso de los cereales de desayuno, las versiones vainilla y chocolate mostraron una muy buena aceptación sensorial.
“Logramos productos con buen desempeño tecnológico, alto valor nutricional y, en tres formulaciones, libres de sellos de advertencia nutricional”, señaló la académica.
Proyección productiva y aporte a la agricultura campesina
El estudio concluye que el amaranto es un cultivo altamente versátil, compatible con diversos esquemas productivos y con gran potencial para agregar valor a la agricultura campesina mediante su procesamiento y transformación. La investigadora destacó que avanzar en la tecnificación del cultivo, fortalecer el cooperativismo y promover productos con mayor valor agregado serán claves para su proyección comercial y territorial.

Intercambio internacional y degustación final
El seminario contó con la participación de investigadores internacionales como Hirán Morán, de la Universidad Autónoma de Ciudad de México, y José Andrés Herrera, del Colegio de Postgraduados de México, quienes abordaron la historia del amaranto y nuevas innovaciones en su procesamiento. La jornada concluyó con una degustación de los cereales extruidos, en versiones dulces y saladas tipo snack, permitiendo a los asistentes conocer directamente el potencial del producto.